Jóvenes

jovenes11Grupos Casiciaco

Casiciaco fue la finca donde Agustín se retiró con sus amigos y su madre para prepararse para el bautismo. Estaba situada al norte de Italia.

El grupo de Casiciaco trabajaba en el campo, leía y estudiaba la palabra de Dios, se reunía a la puesta del sol y oraba en común. Casiciaco fue para Agustín un tiempo para crecer, un tiempo de Dios. Iba a dar el gran paso de su historia personal.

Todo se compartía. Lo mismo las tareas agrícolas y domésticas que la oración o las lecturas que alimentan el espíritu. Se vivía un clima de familia.

La convivencia de Casiciaco no pudo ser más rica:

Estudio, trabajo manual, oración, diálogo, memoria de los amigos ausentes. Dios como horizonte, sentido y valor absoluto de la vida humana. Experiencia del amor de Dios, manifestado de modo único en Jesucristo, y experiencia de los amigos, que son hermanos del corazón.

Edad: 18-22 años.

Número: 15 miembros, aproximadamente.

Miembros:

Jóvenes que han optado por el grupo como mediación para crecer como cristianos y para integrarse en la Iglesia de Jesús.

A estos jóvenes se les pone ya en escena, se les invita a la revisión comunitaria de vida y a elevar el techo de sus compromisos. Familia, estudios, compañeros, vida sacramental, gratuidad, opción vocacional cristiana…, son cuestiones fundamentales para vivir y revisar.

Es un tiempo de asimilación de valores. Los valores que ayudan a ser (amistad, verdad, gratuidad, libertad, solidaridad…)

Es un buen momento para la iniciación en acciones de carácter pastoral o apostólico. La animación de grupos TAGASTE, la colaboración en la Parroquia, el ejercicio de la solidaridad que se traduce en la ayuda a los necesitados, el voluntariado…

El temario puede apoyarse en materiales bíblicos, textos agustinianos sobre la oración, la comunicación de bienes, la fe, la Eucaristía… Comentarios sobre textos de pensadores actuales…

Objetivos:

  • Optar por el grupo como medio para crecer como cristianos e integrarse en la Iglesia aportando el valor de la unidad, que supone el vivir con un solo corazón y una sola alma (San Agudtín, Regla de Vida).
  • Descubrir el proyecto de Dios sobre cada uno, que se concreta en una opción vocacional cristiana definida.
  • Testimoniar la fe desde la vida, a través de gestos más que de palabras.
  • Personalizar la actitud de servicio como un valor que hace creíble la fe.
  • Vivir la vida nueva que nos es dada por el bautismo (Gálatas 5,25).

Grupos Inquietud

Miembros:

  • Jóvenes universitarios o del mundo del trabajo no intelectual que, desde una fe personalizada, apuestan por los valores del Reino de Dios.
  • Jóvenes con una madurez humana y religiosa que les capacita para percibir el mundo como un empeño colectivo y la humanidad como el gran signo de Dios.
  • Hombres y mujeres que se sienten piedras vivas de la Iglesia, dispuestos a realizar un proyecto cristiano de vida.

Los grupos Inquietud son, de algún modo, Escuela de Animadores, Centros de Orientación Vocacional, Comunidades cristianas de Jóvenes…

Tiempo de síntesis, personalización y jerarquización de valores. Descubrir la vida como PROYECTO, como BÚSQUEDA, como CONVERSIÓN y como SERVICIO.

En el proceso de madurez cristiana, la pertenencia al grupo Inquietud se caracteriza por tres elementos fundamentales:

  • Definición de la opción vocacional: matrimonio, vida consagrada…
  • Definición profesional.
  • Integración activa en la Iglesia y experiencia de la espiritualidad agustiniana (interioridad, búsqueda de la verdad, comunidad…)

Objetivos:

  • Conocer los fundamentos de la fe cristiana mediante una formación bíblica y teológica que permita dar razón de las propias convicciones.
  • Personalizar los valores del Reino de Dios desde una fe madura.
  • Vivir la fe cristiana como una misión que lleva a servir al hombre y a construir la ciudad de Dios mediante el amor, la paz y la justicia.
  • Asumir responsabilidades estables en la Iglesia (Catequesis, acción social, voluntariado…).
  • Sentirse vinculado a la familia agustiniana compartiendo un mismo espíritu y colaborando en sus obras apostólicas.
  • Formar parte del laicado agustiniano a través de la pertenencia a alguna de sus estructuras asociativas.

Seguimiento de actividades y contacto