¡Hagan lío! Decía el Papa Francisco a los Jóvenes en Río, No tengáis miedo, les había dicho Juan pablo II… 35 jóvenes de la parroquia han respondido a esta petición.

El 25 de febrero de 2017 fue un día importante para Santa María de la Esperanza. 35 jóvenes nos invitaron a toda la comunidad parroquial a celebrar con ellos su compromiso con el Evangelio, su Sí a Jesús, sus ganas de construir un mundo mejor, y su decisión de hacerlo como parte activa de nuestra parroquia, lo cual debe llenarnos de alegría a todos.

Como ellos mismo dijeron en sus ofrendas durante la celebración, su vida en la fe es como una planta, que sobre la semilla del bautismo y abonada por la familia, ha ido creciendo gracias al agua, a la energía que les ha ido transmitiendo estos años su grupo de confirmación. Una planta que necesita la luz de la palabra del Señor para florecer; una planta que ha brotado en una decisión de vida comprometida como cristianos.

En la celebración de la confirmación, recordamos todos Pentecostés, y los confirmandos reciben la fuerza del Espíritu para poder afrontar su compromiso en la iglesia. Estas frases se traducen en alegría desbordante cuando uno vive intensamente este Sacramento. Y este ha sido el caso de estos 35 jóvenes. El propio Vicario, don Ángel Camino, pudo ser testigo en el encuentro que tuvo con los confirmandos antes de la celebración, de  la convicción y la alegría desbordante con la que ellos daban este paso.

Esa alegría  intensa y profunda fue la que presidió la celebración y contagió a todos los que participaron de ella. Era un día especial  para todos aquellos que les han, que les hemos, acompañado en su crecimiento este tiempo: sus familias, pilar fundamental de sus vidas, su comunidad parroquial que, a través especialmente (aunque no sólo) de los sacerdotes y de sus diferentes catequistas les ha arropado durante todos estos años, y sus amigos, que no quisieron perderse un día tan especial.

La celebración se constituyó también en una acción de gracias que, en el caso de los catequistas, es recíproca, porque si nosotros hemos tratado de guiarles, de acompañarles en este camino,  también hemos aprendido mucho de ellos, nos hemos llenado de su alegría y hemos fortalecido nuestra fe orando juntos.

Gracias, en nombre de los confirmandos, de los catequistas y de toda la comunidad parroquial  a todos los que ayudasteis a que fuera un día tan especial: a Don Ángel Camino, que como agustino que es, derrochó cercanía y cariño hacia la parroquia, a los sacerdotes que le acompañaron y arroparon en toda la celebración, al coro (si el que  canta ora dos veces, como decía San Agustín, vuestra oración seguro que llegó lejos), a los padrinos (felicidades… y ánimo con vuestra nueva tarea) y a todas las familias y amigos que les transmitisteis vuestro cariño y alegría durante la celebración.

El evangelio que se leyó (San Mateo 6,24-34) nos invitaba a confiar en el Padre y a no agobiarnos por los retos que nos plantea la vida: “No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.” (…).”No os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su afán”.  Ese mensaje se lo hemos intentado transmitir los catequistas durante todo este tiempo: no tengáis miedo, vivid la alegría profunda del Evangelio sin miedo. Él nos acompaña. Esa misma invitación nos vale para todos nosotros. Ojalá que esta celebración de la confirmación nos sirva a todos para recordamos que Jesús nos invita cada día a vivir plenamente su mensaje  y a transmitir esa alegría  a los demás. ¿Y cómo transmitir la invitación, el mensaje de Jesús en este mundo?  Pues esta invitación enlaza con la del Papa que citaba al principio: ¡Hagan lío! ¡Felicidades a toda la comunidad parroquial y, especialmente a los treinta y cinco nuevos confirmados!

Ana, Natalia, Jorge y Miguel, catequistas de los chicos y chicas que se acaban de confirmar