El viernes día 2 de Diciembre de 2016 empezábamos una nueva convivencia, la primera del año y la tercera de la etapa de confirmación. Nos aventuramos 35 personas a esta aventura, 32 chicos y chicas y 3 catequistas. Cogimos el tren y fuimos a Los Molinos… Llegamos, dejamos los equipajes y empezamos un fin de semana inolvidable!!!

Empezamos con las normas de la casa y unos juegos de presentación; continuamos con un cuento… ¡¡Qué manera de reflexionar sobre un cuento y sacar tantas cosas de él!! Nos quedamos impresionados… Nada más empezar la convivencia ya sacaron muchísimas cosas más de las que esperábamos. Al finalizar la reflexión del cuento, cenamos y comenzamos la oración de la noche. En esta oración, una vez más, nos dejaron perplejos… Fueron capaces de contar sus miedos, abrir su corazón al resto y contar qué habían sentido, mejorado y aprendido a lo largo del año y medio que llevamos en confirmación. Participaron tanto que de una oración corta que teníamos prevista, tan sólo pudimos hacer una cuarta parte… En más de 3 horas!!! Al finalizar la oración, estuvimos jugando un rato y ya nos fuimos a dormir.

La mañana del sábado fue muy productiva, rezamos Laudes, desayunamos e hicimos el Silencio. Cuando pusimos en común todo lo sacado en el Silencio, volvieron a sorprendernos, habían mirado en su interior y sacado tantas cosas bonitas; compartieron con sus compañeros sus experiencias, sus visiones y sus misiones… Una vez finalizado el Silencio, comimos y tuvimos un rato de descanso, unos prefirieron ver una película y otros ver el partido de fútbol Barcelona-Real Madrid. Merendamos y volvimos a iniciar las actividades, en este caso tocaba hablar sobre temas los cuales les interesan a ellos. Decidieron hablar sobre el bullying, la pederastia y el dinero en la Iglesia, y las personas “populares” de su entorno. Fue algo muy provechoso ya que expusieron todas sus ideas y le pusimos la parte cristiana a todos estos temas viendo la visión de la Iglesia Católica para cada uno de ellos. La tarde la finalizamos con un taller de oración. En él, tenían que preparar una pequeña oración, gesto, o lo que ellos quisieran para una parte de la oración de la noche. El único requisito es que los catequistas no podíamos ayudarles en nada y podían hacer lo que quisieran. Cuando finalizaron la actividad cenamos y nos preparamos para la oración del sábado por la noche.  En esta oración se vivieron algunos de los momentos más bonitos de la convivencia. Los catequistas hicimos una introducción y llegó el momento de que ellos expusieran sus oraciones… No me quedan palabras para describir este momento. Uno de los grupos nos invitó a decir nuestros ideales, otro grupo a que contáramos aquello que nos aleja de Dios, el siguiente a contar lo que nos hace felices y compartir nuestra felicidad, el cuarto grupo nos repartió un nombre de cada persona de las que estábamos allí y teníamos que decir algo bueno de la convivencia con esa persona, y por último finalizaron con unas preguntas para reflexionar sobre todo lo vivido en el fin de semana. Realmente nunca hubiéramos esperado que esto se produjera de aquella manera, cada grupo una aportación distinta y todas ligadas una tras otra. Finalizamos la oración con algunas palabras del Papa Francisco, una pequeña oración y una experiencia de los catequistas sobre la JMJ y lo que pensábamos de este grupo.

El domingo por la mañana rezamos Laudes, desayunamos, preparamos la Eucaristía y la celebramos. Subió el Padre Miguel Ángel Sierra, presidió la misa y preparó un gesto muy bonito con las cuerdas para que pusiéramos nuestros miedos y aquellas cosas que no nos dejan avanzar, cada uno se llevó la cuerda de otro compañero, para tenerla presente en este Adviento. Más tarde comimos, recogimos la casa y tuvimos unos minutos de cierre de la convivencia. Finalmente llegamos a Madrid después de pasar otro fin de semana único e irrepetible.

Todas estas alabanzas que he mencionado, son totalmente ciertas. Este no es un grupo cualquiera, es el mejor grupo que se puede tener. No son compañeros de catequesis ni nada por el estilo, todos somos una gran familia. Tenemos una complicidad especial, que unida a la casa de Los Molinos, hace que todos abramos nuestros corazones y compartamos todas nuestras experiencias.

Ojalá podamos seguir teniendo muchas más convivencias así!!

Me gustaría finalizar dándole las GRACIAS a todos y cada uno de ellos!!!